Mucha gente me pregunta sobre el tatuaje de mi nuca, cómo se me ocurrió hacerme un tatuaje cuando solo tenia 16 años, mucha gente me pregunta, que si no pensé en que me arrepentiría cuando fuese mayor.
Pero no hay que arrepentirse de las huellas del camino, porque las marcas que te da la experiencia, como las cicatrices, las de la piel y las del alma, o los tatuajes, los d tinta, o los que se te quedan grabados en el corazón, son reflejo de lo vivido.
De lo bueno y lo malo.
Y así, la vida, nos va dejando huellas, las huellas de quienes fuimos, de lo que nos importo, lo que amábamos,y de como hemos llegado a ser quienes somos.
Y por ello, cuando sea mayor, espero tener muchas cosas de las que poder arrepentirme.