
Eres post-its olvidados en alguna nevera vacía. Eres un hielo que resbala por mi cuello. Eres un escalofrió que me recorre la espalda. Eres una lágrima incontenible. Eres fuerza bruta. Eres lo más dulce, y lo más amargo. Eres cada letra que escribo, y cada canción que escucho. Eres dueño de todo reflejo. Eres rey de todo corazón. Eres un móvil que nunca suena. Eres la mirada más fría y la piel más caliente. Eres ese alguien en el que piensas cuando sales por las noches y ese alguien en el que piensas cuando miras por la ventana del tren. Eres una sabana que impide entrar a todos los monstruos por la noche. Eres el beso más carnívoro. Eres tinta en mi piel. Eres noches en vela. Eres inalcanzable, inaccesible. Eres una manchita de sangre en mi almohada. Eres el golpe que rompe mis esquemas. Eres la vida que se me escapa, en cada beso que regalas. Eres la felicidad más absoluta. Eres el despegue de cada avión. Eres la mayor aventura, la mejor de las odiseas. Eres un país por conquistar. Eres la última frontera. Eres un avestruz que esconde la cabeza, y el corazón. Eres todo lo que no he vivido. Eres más de lo que quieres aparentar, eres todo lo que yo sé ver en ti. Eres las cuatro paredes del salón. Eres la manta azul. Eres las cosquillas que me buscabas. Eres el universo más lejano y más complejo. Y eres amor, aunque no te des cuenta.
Eres una guerra perdida de ante mano.
Y seguirás siendo, todo lo que hoy eres, para mí, pero, ahora, eres también un adiós, un no puedo más, un hasta nunca
me gusta, mucho.
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