Hace tanto que no escribo que no se por dónde empezar.
En este año, han ocurrido tantas cosas que no sabría elegir el tema concreto sobre el que empezar a hablar. Resumir un año de mi vida en una entrada supongo que es tarea casi imposible pero al menos lo voy a intentar.
Siempre he sido lo que se dice una persona
G-A-F-E. Eso es asi. Hay gente que nace, con duende, con estrella, y personas que no. Hay gente que entra en las habitaciónes y las ilumina a su paso, gente a la que la vida le sonríe y cuando apuestan a lo incierto, siempre salen ganadores.
Yo por desgracia no he nacido con esa bendición. No soy encantadora, y no tengo suerte. Eso es algo tan obvio como que el cielo es azul, soy un imán para las calamidades. Un desastre natural.
No hay nada de lo que lamentarse, supongo que hay gente que nace con el don, y gente que tiene que buscar su propia suerte cada día.
He vivido mucho este año, eso seguro, y sin embargo también se me han escapado los minutos entre los dedos. Soy consciente de que no he disfrutado de cada día al máximo, no he aprovechado todas las oportunidades que he tenido, podría haber hecho más, vivido más, pero no me arrepiento de casi nada. Y "casi nada" son en realidad un montón de cosas, un montón de personas, un montón de vidas. Siempre quedan cosas por las que arrepentirse, pero si tengo que hacer balance, la verdad, es que son más las buenas que las malas.
He conocido a mucha gente y a muchas personas. Y enfatizo la diferencia, porque hay gente, que pasa por tu vida, y personas, que te la cambian. Si, supongo que ha sido lo mejor de este año, toda las personas que inesperadamente han llegado a mis días, y han dejado mucho más de ellos en mi de lo que se imaginan.
He salido mucho, me he ganado muchas (quizás demasiadas) resacas a pulso, y he fumado de más. He llorado alguna que otra noche, pero he aprendido a reírme de casi todo.
Destramatizar.
He aprendido que nada es nunca para siempre, y que desde la perspectiva adecuada todos los males son burlas de la vida. Que con el tiempo los villanos no eran tan malos, ni los buenos tan nobles. Me he caído muchas muchas veces, y he de decir, con orgullo, me he levantado, no sin mucho esfuerzo, de todas.
Se podría afirmar, que soy menos dura que antes, pero mucho más fuerte.
Me han pasado cosas horribles, y cosas geniales. Creo que he aprendido mucho de ambas, pero sobre todo aprendido a estar orgullosa de mi misma, incluso cuando no consigo lo que quiero.
He asumido que no soy tan terrible como creo, y que mis demonios forman parte de mi historia, de lo que he vivido, y de quién soy. Que soy una neurótica, es cierto, y le doy demasiadas vueltas a las cosas, pero eso me hace ser más reflexiva. He dejado de juzgarme tanto, pero sin dejar de intentar ser cada día, mi mejor yo.
Me he conocido mejor, ahora se que me gusta el punk, que incluso yo a veces necesito desahogarme, y que tus propios muros, cuando se derrumban te hace más daño que la hostia en si.
Me he exigido más, y creo que en general, soy mejor persona que hace unos meses, el milagro de madurar.
y sobre todo este año, he amado.
He
amado con locura, y no, no me ha salido bien.
Hace un año, puede que en mi situación actual, no fuera feliz en absoluto. Me doy cuenta. Y que queréis me hace gracia... supongo que hasta ahora siempre había asociado la idea de la felicidad a la idea del amor romántico.
Pero mi vida esta llena de personas maravillosas, tan distintas y tan dispares que ni siquiera lo creeríais. Mi vida, actually, esta
LLENA de amor.
No me han salido bien las cosas, como suele ser costumbre, pero he aprendido que no siempre los finales felices son los mejores, que no todo el mundo es para ti, y he aprendido a querer, a querer más, pero sobretodo mejor, que amar sin ser correspondido también es maravilloso, porque es la clase más noble de amor, el que no espera nada, el que no exige nada. Y sin embargo la vida me ha enseñado a quererme a mi misma mucho más, a saber cuando el dolor es demasiado, cuando has tenido suficiente, y que abandonar es la opción más sana a veces.
Supongo que la conclusión de todo este desbarajuste de ideas que acabo de plasmar aquí, es que he perdido el miedo.
Ya no tengo miedo a ser quién soy, no tengo miedo a hacerme daño, ya no tengo miedo a sentir.
Ahora soy consciente de que no tengo la suerte de mi lado, pero eso me hace valorar más el premio, que es inevitable, las cosas no salen como uno quiere por mucho que lo intente, que caerse no es malo, y que de todo se aprende.
Que toda llaga se convierte en callo, toda herida cicatriza, y el dolor nunca dura eternamente.
Que la felicidad no nos la da la suerte, ni las cosas maravillosas de la vida, que para ser feliz, lo más importante,es querer serlo.